SÉPTIMA ETAPA VALENCIA –
SANTIAGO, a cargo de los Pepes, Pep de L’HORTA
PAMPLONA – NÁJERA.
No les aconsejamos que vayan a
descansar a Pamplona en San Fermín. No. Porque les pasará lo que a nosotros
ahora, cada pedalada es una espina y eso que aún estamos en la primera cuesta
del puerto del Perdón. Lástima que hayan encerrado a los toros esta mañana, con
un par de ellos embistiendo a la retaguardia ya hubiéramos coronado la cima.
Pero aquí no termina todo. En estos momentos nuestro pequeño Daniel (93 kg en bruto)
acaba de despedazar su bicicleta, a pesar de llevarla reforzada. Esgrimiendo su
pedal se dirige con iracundos ademanes y malsonantes vocablos al jefe, que no
menos ardorosamente l recrimina:
- ¡Sois unos imprudentes! ¡No revisáis las bicis antes de salir! Al llegar a Pamplona deberíais haber ido al taller como yo hice. Ahora te esperas a la furgoneta.
Nuestro hombre, orgulloso de su
prudencia y previsión, monta en su máquina con olímpico estilo, y… ¡zas! Se
pega el gran batacazo por rotura del eje del pedal, la misma avería exactamente
que ha tenido Daniel.
Oportunamente se oye una
socarrona voz a sus espaldas:
-
¡Sois unos imprudentes! ¡No revisáis las bicis
antes de salir! Je, je…
De esta forma los dos han de
pasar a la furgoneta con cartel de “completo”, mientras D. Luis, ya avezado en
la práctica del “camión-stop”, se dispone a subir con las dos bicis en el
primero que pare.
-
Marchad tranquilos, que hoy no repito lo del
otro día. Llegaré mucho antes que vosotros a Logroño e iré preparando la
comida.
Sería injusto no reconocer la
valiosa colaboración de los simpáticos automovilistas. Hoy tenemos un claro
ejemplo, el conductor de un potente 600 nos espeta a bocajarro:
-
Oiga, ¿detrás de Vds. va una furgoneta?
-
Sí, con una pancarta.
-
Pues la he visto medio volcada y con la Guardia
Civil…
Como una exhalación damos marcha
atrás y en ese momento la vemos aparecer tras una curva con penosos resoplidos.
-
Pero ¿qué ha ocurrido? ¿No habéis volcado? ¿…?
-
¿Volcado? ¡Qué va! Si hace un momento estábamos
parados regando las plantas…
Logroño se alza prometedor ante
nuestros ojos… Anticipadamente saboreamos los guisos prometidos por nuestro
adelantado Luis. Vana esperanza, pues no hay ni sombra ni de lo uno ni de lo
otro, pese al abrasador sol de justicia que hoy curte nuestros pellejos.
Descendemos a un bodegón de bajos
fondos - subterráneo queremos decir, ¿eh?- fresco y oscurote él, atraídos por
su aspecto popular y económico. Esta vez Luis no falta a la cita, pues se trata
de refrescar el gaznate con el noble caldo de la Rioja.
Cuando, fiados de la catadura del
local y de que el condumio allí preparado lo habíamos aportado en su mayor
parte, nos las prometíamos muy baratas… Llega a nuestra manos la mugrienta
nota: “Vino – 120 pts., gaseosa – 50 pts., ensalada – 80 pts., de hacerlo – 400
pts.”
“¿De hacerlo?”… Pues sí que nos
la han hecho…
Reparadas las bicis y bajo un
ardiente sol que nos aplasta sobre el derretido asfalto, continuamos la etapa
hasta Nájera.
Nájera. Noble ciudad, famosa
antiguamente por la gratuita hospitalidad que prodigaba a los fatigados
peregrinos, también hoy se afana en atraer a los turistas, quehacer éste harto
más lucrativo…
Pero aún quedan hijosdalgo en las Castillas: el conserje de los locales de la OJE nos abre las puertas y nos cobija. Pep de L’Horta
CRÓNICA
DE LA SÉPTIMA ETAPA a cargo del Ángel de la guarda (El ángel narra la 7 etapa,
8 de julio).
Pamplona. Segundo Encierro. Visto desde el Palco del Ayuntamiento en la Plaza de Toros. Y salida de la séptima etapa: Pamplona – Nájera.
Los chicos se levantan como ayer. Hoy van a ver el encierro desde la Plaza de Toros. Llegan con el tiempo suficiente, pero tienen que esperar un buen rato en la puerta hasta que viene un encargado del Ayuntamiento que conoce a Sagrario, para que les dejen pasar al Palco de Presidencia y adyacentes. A tiempo llega. Algún chico se ha quedado en la Residencia o se ha perdido por dejarse vencer de la pereza. El ambiente de la plaza es extraordinario. Creo, amigo lector, que te darás buena idea de ello leyendo estos versos sencillos que le han brotado a Ángel irresistibles:
PLAZA DE TOROS DE PAMPLONA: ENCIERRO:
Son las siete menos veinte. / en el ruedo hay una banda / multicolor graderío, / rojo, amarillo, esmeralda, / se zarandea al compás / de bombo y platillo: gualdas / son las arenas del ruedo, / las camisolas, muy blancas, / y los pañuelos muy rojos / y en las botas sangre baila. / A nuestra derecha, muy cerca / seis mozos mueven la plaza/ al ritmo de aires muy viejos, / al ritmo de coplas bravas / intercalando compases de banda…/ Y la gente ríe y ríe /coreando, aplaude y canta. / Un ¡nerviosismo difuso / se disimula en las palmas. / Son las siete y un cohete / estalla en el cielo malva. / Una riada de mozos / entra corriendo en la plaza: / son borbotones humanos /(de una fuente muy lejana, / y la fuente se hace río / de altas olas encrespadas / de remolinos veloces) / de verde, azul y escarlata, / de limpios colores blancos / en camisas y alpargatas. / Delante vienen los mozos…/ ¿delante?...o entre las astas / de diez reses azabaches / de cuernos aureoladas. / Las reses cruzan el ruedo, / casi no hay arena gualda / porque todo es colorido / y griterío en la plaza. / Las reses ya en los toriles, / otro cohete se estalla. / Y al oír ese cohete / en plazas, calles y casas, / a los cielos sube nueva / blanca nube de esperanza.
Tras el Encierro y contemplar un rato las vaquillas, salen mis ciclistas. Una hora de retraso. La pareja de la Guardia Civil de Tráfico esperando. Hay despedidas provisionales porque Narciso, Sagrario y María Teresa siguen al pelotón en coche hasta la salida de Pamplona. A la salida de Pamplona Daniel Tormo rompe el pedal, cae y dobla la rueda bajo sus 100 kg. Afortunadamente es una de las primeras rampas del puerto del Perdón y van despacio. Jaime Giner, avería. Áng4el, sermón: “Sois unos imprudentes, no revisáis las bicis antes de salir. Al llegar a Pamplona debíais haber ido al taller como yo hice en Calatayud”. Dispuestos a hacer autostop los dos, o uno, cogiendo una bici de la furgoneta, reanudan la marcha. Ángel pone el pie en el pedal y le caen el pedal y los platos al suelo: ha roto el eje del pedalier, ya consentido de tiempo. Pepe Taberner con mucha sorna: “¡Sois unos imprudentes, no repasáis las bicis antes de salir…Claro!”. Luis queda con las bicis esperando un camión. Daniel y Ángel hacen camión stop. Es un valenciano de Manises. No ha podido descargar mercancía en Pamplona. Los lleva hasta Estella. A mitad del trayecto entre Pamplona y Estella encuentran al pelotón. Yo me voy hacia las nubes para no perder de vista a Luis, al pelotón y a Tormo y al Cate. Estos dos llegan a Estella y no pierden el tiempo. Se toman un bocadillo. Detrás ha quedado Puente la Reina. Lo sienten. No podrán decir que han hecho todo el Camino de Santiago en bici. Bien es verdad que ha sido por causa mayor. Al cabo de un rato los alcanza el pelotón. Luis sigue esperando que pase un camión a la salida de Pamplona para cargar él y las dos o tres bicis, que se ha quedado como preciosa mercancía. Como son fiestas, no pasan más que camiones llenos de asfalto a alta temperatura. En Estella hay cambios de bicicletas y Ángel recupera el mando del pelotón. Manolo Carbonell está “torrao” por haber bebido demasiado en Pamplona. El poco de exceso en bebida y humo - exceso para un deportista, claro – ha mermado las energías de más de uno. Pero siguen bajo el sol.
Llegando a Logroño, cuando ya Luis va veloz hacia Logroño a bordo de una furgoneta de un simpatizante de los salesianos, los chicos tienen el susto mayor. El pelotón ha subido una cuesta. Alguien se ha rezagado. De acuerdo con la norma, se paran a la sombra de un árbol. Pasa un coche matrícula de Barcelona que se detiene un poco y, reanudando la marcha, el chófer dice muy preocupado: “¿Esperan una furgoneta? Está volcada allá abajo ¡Está la policía con ellos!” Yo le grito: Burro, que están aparcados para atender a un ciclista. Pero el susto a los del pelotón no se lo quita nadie. Pronto se tranquilizan al ver subir por la cuesta a la furgoneta.
En Logroño se reúnen todos a las dos. Y te dan gracias, Señor. Tú lo sabes. Los puertos pasados han hecho mella. La comida, en un bar medio subterráneo. La cuenta es muy curiosa: 262 pts. por distintos conceptos de material. 400 pts. de “hacerlo”. Los comentarios son de tonos que no me atrevo a transcribir.
Por la tarde se arreglan las bicis rotas en un taller. De los tubulares arreglados no aguantará ni uno. Delante de nosotros arreglan un tándem a una pareja francesa -¿matrimonio?- que han adelantado los chicos hace unas horas. Salen con un poco de retraso: a las 5, 45 de un reloj del Ayuntamiento, y a las 6, del de una torre de Logroño. Hace un sol infernal.
Llegamos a las 7 y pico a Nájera, histórico pueblo. Visitamos Santa María la Real. Mucha Historia encerrada en este monasterio. Dicen misa los curas comulgando con los frailes. No hay mucha cordialidad. La gente mira un tanto extrañada la indumentaria blanca de los chándales de los ciclistas. Por fin se consigue alojamiento.
En un bar los chicos ven la Vuelta a Francia, el Tour. Al pasar nuestro pelotón, la gente ya grita “Ocaña” en vez de “Mercx”. La alegría y la tristeza de lo vivido por Ocaña llegará hasta mi inmaterial corazón de ángel.
Se cena en un local que da sobre la plaza, cedido por el Ayuntamiento. El Alcalde está invisible. Anda atareado con la “Crónica Najerense” que se estrena en el claustro del Monasterio.
Los chicos son vecinos de un falangista convencido y equidistante de comunistas y burgueses capitalistas. Causa impresión. Es sincero, intransigente y pesimista a ratos. Comulga pero no confiesa con los curas. ¿Protestante? Él se confiesa católico a machamartillo. Anda revuelto con todo lo nuevo. Es bueno. Deja su casa abierta., en la que vive con su mujer, pues sus cinco hijos ya están casados. Deja su casa abierta para que los chicos tengan un retrete y un lavabo. Es buenos, Señor, no le tengas muy en cuenta lo de la confesión. Yo creo que me costaría confesarme con algunos ángeles… Enseña su carnet de falangista de la primera ola. Su casa es pobrísima, pero limpia como Tú mandas. Habla con pasión de José Antonio y dice que muchos lo han traicionado. Él no. Él cobra 1000 pts. al mes con tal de no traicionarle. Es un recio castellano. Es un señor, un Señor pobre, mucho más que un pobre señor.
Después de cenar, a dormir. Tres van a la Crónica. Entran gratis y dos se duermen.. Tal es el cansancio. No hay versos por la misma razón. Sólo un ripio muy corto: En Nájera no encontramos /popular cordialidad, / pero encontramos un hombre / que nos abrió el corazón / el corazón y su casa / de par en par.
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