CUARTA ETAPA VALENCIA-SANTIAGO, a cargo
de los Pepes, o Pep de L’HORTA.
Para que nada
falte, hoy nos amanece con lluvia, pero así y todo nuestro peregrinar no admite
demora, pues has de saber, amigo lector, que tanto la Policía de Tráfico como
los alcaldes y párrocos de los pueblos en que pensamos detenernos, tienen
noticia exacta, anunciada anticipadamente por correo, de ruta y horario.
Chorreando y estornudando llegamos al lugar del almuerzo, donde la furgoneta debía entregarnos los chándales de abrigo. Debía…porque nadie la ve y entonces, con el estómago escurrido y el maillot empapado, seguimos adelante.
El camino
escogido demuestra la perspicacia de la comisión planificadora de las etapas,
pues amén de ser largo, desconocido y abrupto, resulta ser “to bajá” –según valiosos
informes de los agentes para no desanimarnos-. A la vuelta de cada curva se
vislumbra una nueva “bajá” más elevada que la anterior, que sube y sube. Y así
hasta coronar el puerto de Chavola (902m.). El primero en subirlo es Pellicer,
roncando a bordo del Land Rover de la Guardia Civil, aquejado de molestias
intestinales.
El médico
diagnostica posible apendicitis y se convierte en huésped perpetuo de la
furgoneta.
En el descenso
hay pinchazos, entre ellos contamos el de la bici de René Marigil, recuerdo del
Tour ganado por Bahamontes en 1959, cedida gentilmente a nuestro jefe.
Muy “coléricos”
llegamos a Tabuenca (cerca de Épila, cuenca del Jalón). El Ayuntamiento, para
aplacarnos, nos obsequia con medio cordero que acaba en “torrá de xulles”.
Un lugareño nos
comenta: “Aquí en este pueblo, ¿sabe usté? aquí no hay ná; lo único que hay es
: buena carne, buen pan, buen vino y buena agua, eso sí”.
Suficiente,
suficiente.
Tarazona emula
a Calatayud en su recibimiento. Pero no estamos para bromas y vamos directos a
la Casa de Socorro, lugar deshabitado y destinado por las autoridades para
nuestro reposo.
Baño fenomenal
y cena descomunal nos entonan para ver la final, la final de Copa que esta
noche se disputa.
En el bar,
mayoría del Barça. Nosotros, con gorra del Valencia y blandiendo la Senyera,
los mantenemos a raya… mientras podemos.
Al término,
alicaídos y malhumorados, volvemos a nuestro hospital.
Fin de la 4ª
etapa: CALATAYUD-TARAZONA. Pep de L’HORTA.
CRÓNICA DE LA CUARTA ETAPA, a cargo del Ángel de la guarda.
Mis muchachos salen de Calatayud
a tiempo. Llueve, temo por ellos, porque no debe ser nada grato mojarse
pedaleando. Y no saben lo que les espera. ¡Con lo fácil que está la carretera
por La Almunia y se han metido por una carretera que parece un tobogán! Tienen
tres puertos por delante con uno de casi 1000m. y no lo saben… Mejor es que no
lo sepan para que no se desanimen. La guardia Civil hoy viene con coche. No
conoce la ruta, de puro ignorada y no transitada. “Todo es cuesta abajo”, dicen
amables tras el primer puerto que ya ha derrotado a alguno. Antonio Pellicer
sufre el primer amago de apendicitis. La furgoneta lo recogerá pronto. “La
cuesta pa abajo” es otro puerto y, luego, otro. En la Chavola tienen humor para
añadir un 1 delante del 902m. Se hacen una foto. Los guardiaciviles están
admirados. “¿Locos? Tal vez; pero estos llegan a Santiago…” Después de esta
Chavola no hay Piedrafita que los detenga, añado yo que estoy entrando en su
indomable de llegar. “Valencia siempre p’alante”… Bajan a Tabuenca después de
pasar Illueca y Tierga. Luis hoy se ha eternizado en las despedidas y explicaciones.
Hay cierto malhumor. Ángel pincha en la bajada a Tabuenca. La bici de René
también pincha. No se puede sermonear a nadie. Antes alguien había pinchado. “Por
no saber evitar los baches”… A su juicio, claro. Ahora... menos mal que el hijo
del Alcalde de Tabuenca ha salido a recibirlos y lo recoge.
Es mediodía. Recibimiento
magnífico en Tabuenca que les compensa de todo el cansancio. Cura, Alcalde,
Secretario, Médico, gente madura, viejos, niños… Lavado y aseo en una balsa de
riego frente a las bodegas excavadas en tierra. Comida en el cine. Ensalada,
arroz, chuletada que no hay forma de pagar. Café, invitados por las fuerzas
vivas en amable camaradería. Salimos reconfortados y nuevamente escoltados por
la Guardia Civil en moto. Hace sol. En Borja les esperan la Comisión de
Festejos del Ayuntamiento de Tarazona. Trayecto con magnífica carretera,
pequeño puerto y descenso a tumba abierta con escolta de coches amigos, sirenas
y tráfico detenido al paso de mi gente. Desde el aire es un espectáculo. Me
subo a 1000m. para gozar mejor la impresionante perspectiva. D. Guillermo y D.
Ricardo los llevan a la piscina municipal olímpica. Les sirven una cena
magnífica y tampoco consienten que paguen nada. Paga el Ayuntamiento. Los
llevan a dormir a la Casa de Socorro, porque hay cursillos y Ejercicios de la
Diócesis que han copado camas de colegios y Seminario. El Sr. Alcalde, médico,
diagnostica que la apendicitis de Pellicer no es tal, aunque aconseja no
utilice la bici y tome sólo líquidos. Dieta: leche y agua de limón. Por la
noche ven perder al Valencia. Los pobres tropiezan con un camionero amargado
que por poco les amarga la noche. Le sugiere una frase a Pepe Taberner: El
camionero se mete con “el valenciano”. Pepe, reacciona diciendo: “A palabras
incoherentes, oídos peripatéticos”. El camionero se queda con la boca abierta
como oyendo valenciano. Un chusco azuza: “Pues anda, paisano, que eso es
castellano”. Se marchan muy prudentemente.
Ángel no ha dicho ni misa ni ha rezado
el breviario. No se lo anoto en su negativo, porque misa de domingo ya dijeron
ayer y, con la etapa de hoy, no les ha quedado tiempo ni fuerzas para el rezo
oficial.
Bastante les he oído rezar
subiendo las cuestas. La oración del sudor ha sido tan intensa como el buen
humor: “To bajá…” Un resquicio del corazón como una oración de agradecimiento
antes de dormir. Lo sorprendo a medio terminar, el bolígrafo aún sobre el
papel, caídos ambos al suelo de puro sueño:
TABUENCA. Tabuenca, pueblo
pequeño: / niños, mujeres, la gente / nos recibe a mediodía, / nos acogen
sonrientes. / El Alcalde, el Secretario, / el Cura: pagar no puedes: / todo
corre por su cuenta: / café, chuletas, crujiente / pan de trigo candeal. /
Buena cara, buenas gentes. / Un pueblecito pequeño / corazón de pan y aceite. /
Como el pan muy esponjado / suave y tierno de esta gente…
TARAZONA: Tarazona gran ciudad /
señorial y acogedora. / He bajado hoy hacia ti, / zambulléndome en tu historia.
/ Era un trampolín de asfalto / sobre un valle hecho de loza/ de lágrimas de
verde mar/ que el poniente tornasola. / Una lluvia de oro y fuego / sobre tus
torres gozosas / vi morir en el gris pálido / de mil verdes grises olas. / Mi
bicicleta rodaba / por el asfalto ella sola. / Yo flotaba en verde mar/ de tus
aguas amorosas / de tus verdes grises aguas / de tu noche que enamora. /
Tarazona episcopal, señorial y acogedora.
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