viernes, 4 de septiembre de 2020

CUARTA ETAPA VALENCIA-SANTIAGO.

 

        CUARTA ETAPA VALENCIA-SANTIAGO, a cargo de los Pepes, o Pep de L’HORTA.

Para que nada falte, hoy nos amanece con lluvia, pero así y todo nuestro peregrinar no admite demora, pues has de saber, amigo lector, que tanto la Policía de Tráfico como los alcaldes y párrocos de los pueblos en que pensamos detenernos, tienen noticia exacta, anunciada anticipadamente por correo, de ruta y horario.

Chorreando y estornudando llegamos al lugar del almuerzo, donde la furgoneta debía entregarnos los chándales de abrigo. Debía…porque nadie la ve y entonces, con el estómago escurrido y el maillot empapado, seguimos adelante.

El camino escogido demuestra la perspicacia de la comisión planificadora de las etapas, pues amén de ser largo, desconocido y abrupto, resulta ser “to bajá” –según valiosos informes de los agentes para no desanimarnos-. A la vuelta de cada curva se vislumbra una nueva “bajá” más elevada que la anterior, que sube y sube. Y así hasta coronar el puerto de Chavola (902m.). El primero en subirlo es Pellicer, roncando a bordo del Land Rover de la Guardia Civil, aquejado de molestias intestinales.

El médico diagnostica posible apendicitis y se convierte en huésped perpetuo de la furgoneta.

En el descenso hay pinchazos, entre ellos contamos el de la bici de René Marigil, recuerdo del Tour ganado por Bahamontes en 1959, cedida gentilmente a nuestro jefe.

Muy “coléricos” llegamos a Tabuenca (cerca de Épila, cuenca del Jalón). El Ayuntamiento, para aplacarnos, nos obsequia con medio cordero que acaba en “torrá de xulles”.

Un lugareño nos comenta: “Aquí en este pueblo, ¿sabe usté? aquí no hay ná; lo único que hay es : buena carne, buen pan, buen vino y buena agua, eso sí”.

Suficiente, suficiente.

Tarazona emula a Calatayud en su recibimiento. Pero no estamos para bromas y vamos directos a la Casa de Socorro, lugar deshabitado y destinado por las autoridades para nuestro reposo.

Baño fenomenal y cena descomunal nos entonan para ver la final, la final de Copa que esta noche se disputa.

En el bar, mayoría del Barça. Nosotros, con gorra del Valencia y blandiendo la Senyera, los mantenemos a raya… mientras podemos.

Al término, alicaídos y malhumorados, volvemos a nuestro hospital.

Fin de la 4ª etapa: CALATAYUD-TARAZONA.  Pep de L’HORTA.


CRÓNICA DE LA CUARTA ETAPA, a cargo del Ángel de la guarda.

Mis muchachos salen de Calatayud a tiempo. Llueve, temo por ellos, porque no debe ser nada grato mojarse pedaleando. Y no saben lo que les espera. ¡Con lo fácil que está la carretera por La Almunia y se han metido por una carretera que parece un tobogán! Tienen tres puertos por delante con uno de casi 1000m. y no lo saben… Mejor es que no lo sepan para que no se desanimen. La guardia Civil hoy viene con coche. No conoce la ruta, de puro ignorada y no transitada. “Todo es cuesta abajo”, dicen amables tras el primer puerto que ya ha derrotado a alguno. Antonio Pellicer sufre el primer amago de apendicitis. La furgoneta lo recogerá pronto. “La cuesta pa abajo” es otro puerto y, luego, otro. En la Chavola tienen humor para añadir un 1 delante del 902m. Se hacen una foto. Los guardiaciviles están admirados. “¿Locos? Tal vez; pero estos llegan a Santiago…” Después de esta Chavola no hay Piedrafita que los detenga, añado yo que estoy entrando en su indomable de llegar. “Valencia siempre p’alante”… Bajan a Tabuenca después de pasar Illueca y Tierga. Luis hoy se ha eternizado en las despedidas y explicaciones. Hay cierto malhumor. Ángel pincha en la bajada a Tabuenca. La bici de René también pincha. No se puede sermonear a nadie. Antes alguien había pinchado. “Por no saber evitar los baches”… A su juicio, claro. Ahora... menos mal que el hijo del Alcalde de Tabuenca ha salido a recibirlos y lo recoge.

Es mediodía. Recibimiento magnífico en Tabuenca que les compensa de todo el cansancio. Cura, Alcalde, Secretario, Médico, gente madura, viejos, niños… Lavado y aseo en una balsa de riego frente a las bodegas excavadas en tierra. Comida en el cine. Ensalada, arroz, chuletada que no hay forma de pagar. Café, invitados por las fuerzas vivas en amable camaradería. Salimos reconfortados y nuevamente escoltados por la Guardia Civil en moto. Hace sol. En Borja les esperan la Comisión de Festejos del Ayuntamiento de Tarazona. Trayecto con magnífica carretera, pequeño puerto y descenso a tumba abierta con escolta de coches amigos, sirenas y tráfico detenido al paso de mi gente. Desde el aire es un espectáculo. Me subo a 1000m. para gozar mejor la impresionante perspectiva. D. Guillermo y D. Ricardo los llevan a la piscina municipal olímpica. Les sirven una cena magnífica y tampoco consienten que paguen nada. Paga el Ayuntamiento. Los llevan a dormir a la Casa de Socorro, porque hay cursillos y Ejercicios de la Diócesis que han copado camas de colegios y Seminario. El Sr. Alcalde, médico, diagnostica que la apendicitis de Pellicer no es tal, aunque aconseja no utilice la bici y tome sólo líquidos. Dieta: leche y agua de limón. Por la noche ven perder al Valencia. Los pobres tropiezan con un camionero amargado que por poco les amarga la noche. Le sugiere una frase a Pepe Taberner: El camionero se mete con “el valenciano”. Pepe, reacciona diciendo: “A palabras incoherentes, oídos peripatéticos”. El camionero se queda con la boca abierta como oyendo valenciano. Un chusco azuza: “Pues anda, paisano, que eso es castellano”. Se marchan muy prudentemente.

Ángel no ha dicho ni misa ni ha rezado el breviario. No se lo anoto en su negativo, porque misa de domingo ya dijeron ayer y, con la etapa de hoy, no les ha quedado tiempo ni fuerzas para el rezo oficial.

Bastante les he oído rezar subiendo las cuestas. La oración del sudor ha sido tan intensa como el buen humor: “To bajá…” Un resquicio del corazón como una oración de agradecimiento antes de dormir. Lo sorprendo a medio terminar, el bolígrafo aún sobre el papel, caídos ambos al suelo de puro sueño:

TABUENCA. Tabuenca, pueblo pequeño: / niños, mujeres, la gente / nos recibe a mediodía, / nos acogen sonrientes. / El Alcalde, el Secretario, / el Cura: pagar no puedes: / todo corre por su cuenta: / café, chuletas, crujiente / pan de trigo candeal. / Buena cara, buenas gentes. / Un pueblecito pequeño / corazón de pan y aceite. / Como el pan muy esponjado / suave y tierno de esta gente…

TARAZONA: Tarazona gran ciudad / señorial y acogedora. / He bajado hoy hacia ti, / zambulléndome en tu historia. / Era un trampolín de asfalto / sobre un valle hecho de loza/ de lágrimas de verde mar/ que el poniente tornasola. / Una lluvia de oro y fuego / sobre tus torres gozosas / vi morir en el gris pálido / de mil verdes grises olas. / Mi bicicleta rodaba / por el asfalto ella sola. / Yo flotaba en verde mar/ de tus aguas amorosas / de tus verdes grises aguas / de tu noche que enamora. / Tarazona episcopal, señorial y acogedora.


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