jueves, 19 de noviembre de 2020

ÚLTIMA ETAPA VALENCIA - SANTIAGO

ÚLTIMA ETAPA VALENCIA – SANTIAGO, a cargo de los Pepes, Pep de L'Horta

ARZÚA - SANTIAGO

Prolegómenos a la jornada valenciana de hoy son los petardos con que nos despiertan los madrugadores festeros del pueblo. ¡Qué graciosos ! ¿verdad? Ya vendrán a nuestras fallas y les devolveremos la pelota…

En un periquete nos plantamos a diez kilómetros de Santiago. Nuestros legañosos ojos divisan un cartel que reza: LABACOLLA, indicador de la localidad así llamada por ser donde antiguamente se remojaban el pescuezo los malolientes peregrinos. Y nosotros seguimos la tradición de nuestros rudos antepasados.

De nuevo en ruta nos percatamos de la autenticidad histórica de este tramo del Camino de Santiago, verdadera reliquia. Tenemos pruebas. No cabe duda de que nadie, después de los romanos, lo ha reparado. Su aspecto así lo indica. Los abundantes pinchazos lo confirman. A pesar de todo, irrumpimos todos juntos, a las 12 en la Plaza del Obradoiro.

¡Estaba escrito! ¡Lo sabíamos!  ¿Quién decía que no llegábamos? Y precisamente cuando va a comenzar la procesión oficial de Valencia con sus autoridades a la cabeza por el famoso Pórtico de la Gloria.

¡Boum! ¡Boum!: Ya va la mascletá presentada por los valencianos a la ciudad del Apóstol. Somos testigos de excepción desde los balcones del Ayuntamiento donde nos hemos introducido a la recepción, ofrecida por el Alcalde de Santiago a las Autoridades valencianas.

La “ciudad de lona”, instalada para peregrinos humildes, nos sirve de dormitorio con sus literas. Pero en gastronomía somos muy delicados y escogemos el Hostal de los Reyes Católicos, monumento nacional de cinco estrellas, para peregrinos opulentos. Aquí tenemos ocasión de alternar y codearnos con el servicio de la casa,-magnífica gente- junto con la cual comemos. Es una curiosa costumbre, heredada  del medioevo, alimentar gratuitamente durante tres días.

                                                                                      Pep de l’horta

 

CRÓNICA DE LA ÚLTIMA ETAPA a cargo del Ángel de la guarda (El ángel narra la 14 etapa, 16 de julio).

Un mes más tarde, 16 de julio, jueves.

Unos petardos despiertan a todo el mundo a las 7,15. Todo el mundo lavó anoche sus maillots en la fuente donde van ahora a hacer el aseo. Es una fuente muy fresca y caudalosa a unos pasos del pueblo entre campos de trigo y maíz.  Se oye una gaita gallega. Se acerca un periodista que pregunta. Los chicos contestan:

-         Hemos pasado hace unos días a varios grupos de extranjeros a caballo.

-         Hemos renunciado a hacer propaganda comercial.

-         - Hoy esperamos llegar a Santiago.

Cada uno dice lo que se le ocurre, dentro de la verdad. Tienen ya tantas cosas que contar. Almuerzan. Queso y huevo frito. Y la mermelada…que no gusta…y se queda en los platos.

Hechas algunas reparaciones – hasta la máquina de  Marigil chirría  un poco después de tanta cuesta- salen mis muchachos con sus profesores a las 9,15. Van lentos. Precede el coche amarillo del Sr. Asunción y cierra la marcha el coche del Sr. Giner y la furgoneta. Pronto tiene avería Martínez Más. Sube a la furgoneta.

En Labacolla paran a “lavarse  el cuello” y ponerse los escudos de Valencia sobre el pecho. A partir de este momento la marcha es excepcionalmente lenta por el mal estado de la carretera.

-         Esta carretera no ha sido arreglada desde que pasó Santiago…

-         Si sabían que no la iban a tocar, podían los romanos haber puesto más asfalto…

A pesar de todas las bromas y precauciones hay tres pinchazos a las puertas de Santiago y ya no quedan tubulares. El cate sigue a base de hinchar  cada 10 minutos. Daniel Tormo sigue con la rueda pinchada. Dando la vuelta a la ciudad llegamos al Obradoiro al tiempo que las autoridades valencianas van desde el Hostal  al Ayuntamiento. Los ciclistas son recibidos con gran alegría especialmente por el grupo Raíces. Todos los que han pasado Piedrafita en coche, y más aún, si han pasado el Poyo, saben que estos valientes son dignos de admiración y que han hecho una hazaña deportiva. Los que hablaban de locura y de imposibilidad se han convertido en admiradores.

A mí, ángel del Señor, y a muchos de mis muchachos, me escama un poco eso de peregrinar en avión y hospedarse en el Hostal de 5 estrellas… Tú sabrás, Señor. A mí me huele a canelo. Me  convence más la peregrinación a pie del Sr. Mestre de Oliva en 27 días y la de estos chicos que han sudado la camiseta…Y me pregunto por qué TV no les ha dedicado la más mínima atención…Menos mal que la prensa ha informado. Claro que no lo hacían para eso, pero también ellos tienen un poco de vanidad…y hay que perdonársela ahora.

Se organiza la procesión. Delante una banda de música. Sigue la pancarta de Valencia y las autoridades. Después, el pueblo fiel. Cierra la procesión el grupo de ciclistas: Diez a cada lado de la Senyera que mantienen cuatro en el medio de las dos filas. Van detrás porque no han tenido sitio detrás de las parejas vestidas con el traje regional.

En la Catedral: ofrenda, misa concelebrada. Botafumeiro.

Tras la misa los sacerdotes y obispos concelebrantes han ido a un lugar de privilegio.

Uno de los Srs. Obispos de Valencia ha calculado mal la distancia y por poco el Botafumeiro no le ha cepillado la cabeza con solideo y todo.

El funcionamiento del Botafumeiro sencillo y espectacular arranca un grito de admiración y miedo de todas las gargantas.

Al salir a la fachada de Platerías para la foto general ya hay un montón de fotos hechas del acto inicial. Se venden a 50 pts. El grupo de ciclistas ha sido fotografiado en cinco o seis posiciones distintas. Cada foto ha sido sacada en unas veinte copias. Mis ciclistas, como un solo hombre, conscientes del abuso, no compran ni una. Los fotógrafos que habían calculado sus ganancias, se quedan con las fotos y con un mal humor de miedo.

Tras la foto, presididos por el Sr. Cardenal de Santiago, y con todas las autoridades valencianas y compostelanas, hay unos bailes regionales en el tablado de Festivales de España. Hace mucho sol. Es un espectáculo brillante, los ciclistas se quedan con las ganas de cantar la canción que ha sido estribillo en muchos momentos de la peregrinación:” A Santiago, en bicicleta voy.Subamos o bajemos, corramos o paremos iremos siempre unidos en el amor “. “Comamos o ayunemos, durmamos o velemos”.

Cuando marcha el Sr. Cardenal salen también los ciclistas para tomar parte en la recepción oficial del Ayuntamiento de Santiago.

Desde mi observatorio angélico, viendo sin ser visto, compruebo que la gente tiene mucha más hambre y gula de la que aparenta. Salvo los ya acostumbrados a estos vinos de honor que miran con cierto aire de superioridad a los otros, la inmensa mayoría, tras unos tanteos modositos, se lanzan al asalto de las bandejas de pastelillos y bebidas, de modo que los camareros ponen caras de miedo. Mis ciclistas aprovechan la ocasión con toda la educación de que son capaces dado que no han tomado bocado desde las 9, han hecho 35 kms. en bici y han aguantado de pie desde las 12 a las 2. Pepe Estela no puede tomar nada y no encuentra el yogourt que necesita para un enfermo de estómago. Está que muerde.

Desde el Ayuntamiento se ve y escucha la “mascletá”. Cosa buena. Vicente Chaqués aprovecha para saludar a las autoridades que muy amablemente firman en el libro de honor de la Peregrinación. Ángel le echa un gancho al Presidente de la Diputación de Valencia para que apoye la solicitud de ayuda económica para estos muchachos ciclistas que se han quedado sin blanca. El Sr. Perelló promete ayudar a los valientes. Al llegar a Valencia, Ángel comprobará que. desde el día 30 de junio, se habían concedido 15.000 pts.

En la ciudad de Lona acoge al grupo el amable Sr.Torre Marín. Hay acogidos 1090 sevillanos. Se come en un comedor de autoservicio magnífico.

Por la tarde visitan la ciudad. Magnífica ciudad. Encuentro con D. Ángel Navarro. Visita a las tascas y tanteo al Ribeiro El presupuesto no da para mariscos. Novena solemne en la Catedral. Mucha gente que habla, pero también mucha gente confesándose. Encuentro con el Sr. Cardenal Arriba y Castro que firma en el libro del grupo. Se mantiene firme a pesar de sus muchos años. Nos invita a rezar por el mundo, tal como pide el Papa.

Tras la cena, fuego de campamento. Bien los sevillanos. Bien el Dr. Ganon y su espectáculo. Raíces canta muy bien. Demasiado en inglés.

 

VALENCIA A SANTIAGO Soneto

Santiago al mediodía: sol y fuego,/ en tus rúas bullicio desusado:/valencianos a miles han llegado/ en busca de tu Apóstol con su ruego./ Dos humildes pectorales brillas luego/ y el Obradoiro es cauce engalanado/ para un río de gente: preparado/ hay un castillo que a ofrecerte llego./Mil valencianos, hijos míos, vienen/ en avión, tren y coche, entre trigales,/  a ofrecerte, Santiago, lo que tienen./ Pólvora, luz, sonrisas, naranjales,/  sus mujeres, las fuerzas que sostienen/ a veinte en “tu camino” a los pedales./

Esta es la ofrenda que Ángel ha intentado a última hora. Es un esfuerzo por volver a las formas clásicas de más categoría en la literatura. No le ha quedado mal. El soneto siempre es difícil.


UN MES MÁS TARDE. 17 de julio

Amanece lloviendo. Las tiendas de la ciudad de lona están encharcadas, pero las literas elevadas permiten dormir divinamente. Ángel sale a hacer gestiones. Los chicos siguen durmiendo.

Las gestiones de Ángel con los Canónigos Sr. D. Jesús Procedo y el simpático y regordete D. Manuel Trotiño son eficaces. El grupo tiene los correspondientes diplomas oficiales de peregrinos y la carta compostelana para comer tres días gratis en el Hostal de los Reyes Católicos, como peregrinos, con el servicio. D. Lucinio Sanz y D. Ángel Navarro ya han salido. No los puede localizar. El grupo ha agotado el dinero y ha tenido que pedir a la familia de Ángel. Algunos chicos han pedido giros a sus casas. Los giros telegráficos llegan puntualmente.

La conferencia de D. Rafael Muñoz, Prefecto del Colegio es muy cordial.

José Estela, José Taberner, Vicente Chaqués y Ángel Fabregat son recibidos muy cordialmente por Su Eminencia el Sr. Cardenal de Santiago D. Fernando Quiroga. Les hace una dedicatoria muy amable para el libro de honor. Promete recibir al grupo el lunes, día 19 y fotografiarse con todos, así como darles una medalla especial, recuerdo especial.

En la Catedral siguen las peregrinaciones. Las confesiones no cesan.

Misa de domingo en la Catedral. Hay incidentes muy interesantes que no relato por no hacer esta crónica demasiado larga. Los pondré en nota marginal o en un apéndice.

 La cena en el Hostal y la recena en la Ciudad de Lona resulta de antología por el buen humor de Pepe.

Han llegado los muchachos de Cádiz. Marcharon los de Sevilla y Raíces esta mañana. Sigue lloviendo.

               Hemos pasado en Santiago un día de lluvia lluvia,

               Lluvia serena, apacible, que moja y remoja, lluvia.

Sacan del comedor a los ciclistas que están escribiendo tarjetas a todas las personas que les han ayudado. Probablemente habrá algún olvido involuntario. Por eso se han encomendado a mí. Su ángel de la guarda acepta gustoso el encargo de saludar desde estas líneas a todos aquellos que pudieran haber quedado olvidados involuntariamente.

Un guardián comprensivo deja salir por una puerta falsa a cuatro que salen a un bar, bajo la lluvia a acabar de escribir tarjetas. Son Ángel, Luis, Chaqués y Castelló. Ángel se ha enterado de que todo el tinglado de la ciudad de Lona está aún montado sobre créditos hechos personalmente a un hombre de confianza y honradez. Estoy seguro de que todo se arreglará, porque la obra lo merece por popular y bonita. Es digna de ser apoyada. El grupo lamenta haber terminado con todo el dinero. Casi no les queda dinero ni para volver. Si tuviesen, entregarían el precio de su estancia, que ha sido gratuita.

De vuelta al campamento a dormir, Luis y Ángel ven unos fuegos de artificio que comienzan y el resplandor de la Catedral iluminada y salen a los Paseos de la Herradura a contemplar tanta belleza. La salida es furtiva y despistando a los dos Martínez. Es una salida de picardía infantil un tanto cómica bajo la lluvia. La ciudad iluminada, los fuegos de artificio y la catedral resplandeciente es un espectáculo inolvidable bajo la llovizna de Santiago en fiestas. Ángel lo retiene así con su cámara poética.

                     Catedral en la noche bajo la lluvia,

                      Catedral de piedra blanca,

                      Catedral de fuego y perlas,

                      Catedral iluminada

                      Toda llenita de estrellas.

                       El Obradoiro parece

                       Una llama hecha de piedras.

                      ! Quién pudiera estar aquí

                       Una noche, tres, cuarenta…!

 

UN MES MÁS TARDE   18 de julio

Ha llovido toda la noche. La Peregrinación debía acabar en dos días en Boiro, en la Ría de Arosa. Aquí puso Dios su mano y cada dedo marcó una ría a cada cual más bella. Pero sigue lloviendo y los ciclistas votan por mayoría volver a Valencia esta misma noche. Se hacen los trámites. Se hacen las visitas. Se facturan las bicis y los bultos. Cuatro con Ángel van a Boiro con la furgoneta que luego irá por carretera a Valencia. El resto permanece hospedado en el Hostal. Comida, cena, bocadillos para el viaje. Los de la furgoneta tendrán a su disposición 20 kg. De mejillones frescos. La vuelta exigiría un nuevo relato. No hay dinero. Eso da mucha alegría cuando es esporádico. Aguza el ingenio. Hace perder el miedo a pedir favores.



























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