martes, 17 de noviembre de 2020

DÉCIMOTERCERA ETAPA VALENCIA-SANTIAGO

DÉCIMOTERCERA ETAPA VALENCIA – SANTIAGO, a cargo de los Pepes, Pep de L’HORTA

SAMOS- ARZÚA

Entre los puertos, el trasnoche y el penoso y escaso descanso de ayer, la bici nos parece de plomo macizo. Los llanos semejan cuestas, las cuestas son un infierno.

-¡ Al infierno los pedales, yo no sigo ! A ver si paráis un poco…

- ¿Acaso crees que vamos a tanta velocidad? Mira, mira como nos pasa ese carro…

El equipo muestra hoy una completa uniformidad. De lo más profundo de nuestro ser emerge un deseo unánime: ¡ Pinchar! Y ser recogido por el coche escoba. Pero sólo el pequeño Daniel, de ocho arrobas de peso, logra escachar sus ruedas, ya melladas de radios. La astuta jugada no le da resultado. Como la furgoneta tarda y el hambre azuza, ha de seguir a pie…

-        -  Bueno, ¿ pero paramos ya, o no?

-        - Aguantad un poco, que en cuanto lleguemos al próximo pueblo pararemos a comer el típico caldo gallego. Dicen que resucita a los muertos…

Así es. No sólo el caldo, sino también el lacon que nos sirven en Guntín resulta un apropiado combustible para nuestros desfallecidos ánimos. Juntamente con la soberana siesta que se dan algunos bajo los árboles.

 A la llegada a Palos del Rey, nuestra meta de hoy, y, en vista de la parcial recuperación del grupo, decidimos adelantarnos  hasta Arzúa, a 35 km. de Santiago.

 Pero antes de reanudar la marcha queremos excusarnos ante el Sr. Alcalde, al cual, como a todos, habíamos escrito desde Valencia.

- Por favor, ¿ el Ayuntamiento?

- En ese edificio de ahí, pero por las tardes está cerrado.

- ¿Y dónde vive el Sr. Alcalde?

- Él regenta la oficina de Correos que está en aquella esquina.

- Entonces seguro que nuestra carta ha llegado a su destinatario.

- !Estarán Vds. contentos con un Alcalde que presta unos servicios tan útiles para el municipio!

-¡Ya lo creo! Como que además es fabricante de cajas mortuorias…

En la oficina, donde también almacena sus estuches, no lo encontramos. Nos indican que éramos esperados y que incluso habían dispuesto alojamiento para nosotros. Con mucho sentimiento le dejamos una esquela entre los ataúdes despidiéndonos y agradeciéndole su deferencia.

Al llegar, Arzúa está festivamente engalanada: banderolas, luces, altavo ces, estridentes gaitas y trajes de domingo.

-         ¡Xe, mira ! ¡ Qué recibimiento !  ¿ Cómo se habrán esterado de nuestra llegada?

-         ¡Viva! ¡Viva! San Roque nuestro patrón ! siguen gritando, cuando aparece –  ¡oh, decepción¡ - la venerada imagen por una esquina.

El Sr. cura nos ofrece para dormir la sacristía, donde, influenciados por el santo de hoy, nos quedamos “roques”

                                                                                      Pep de l’horta

 

CRÓNICA DE LA DECIMOTERCERA ETAPA a cargo del Ángel de la guarda (El ángel narra la 13 etapa, 15 de julio).

Un mes más tarde, 15 de julio, miércoles.

Unos cuantos van a la misa conventual. Luis y Ángel concelebran. Anoche estuvieron visitando el magnífico reconstruido monasterio. La comunidad da pobre impresión, en cantidad y calidad. Los cantos en castellano, ya pasados de moda, decepcionan a los míos. Yo veo la buena voluntad. Pero ellos no son ángeles, Señor. ¡ Cómo se van a meter frailes viendo esos panoramas! Muy simpático y sencillo el sacristán. Tras un almuerzo un tanto suculento se sale hacia Sarria. Pronto se notan los efectos de la etapa anterior. Hay mucho cansancio y se ha descansado mal. Subidas que agotan y bajadas que pasan volando se suceden sin parar. Averías. Carbonell cae aparatosamente tras pinchar en la bajada a Puertomarín. Afortunadamente ha podido frenar un poco y no es grave.

 Puertomarín es bellísimo. La comida en Gantín. Larga y desconfiada preparación en una casa de comidas de típicos gallegos. Por fin comen con una hora o dos de separación entre la ensalada y el “caldo” gallego. La furgoneta se ha parado. Se calienta mucho y se ha quedado sin agua. Sienta mal la comida a Estela. Lo notará más tarde. Mucha sardina de escabeche y no gusta el caldo y el tocino.

Llueve. Vuelve el sol. Por la tarde con mucha pena se llega a Palas. Los encargados buscan al Sr. Alcalde. No lo encuentran. Luego lo lamentarán porque partirán y más tarde se enterarán de que había duchas preparadas. Daniel Tormo sufre tres avería seguidas. Se queda con Giner y Aparisi. El resto sigue viaje. Llegan a Mollid. Se animan a continuar a pesar del cansancio y malestar. Llegan a Arzúa. Fiestas. Los chicos y yo también, claro, hemos visto ya varios coches de Valencia. En Arzúa, mientras cenan, llegan los padres de Alberto Asunción con los niños. Cuando van a dormir, los padres de Jaime Giner. Duermen los ciclistas en un salón parroquial. Los padres, llegados, en alguna fonda. Pepe Estela se pasa la noche levantándose a vomitar. Se ve que el tocino gallego le ha sentado malísimamente. O el calor. O todo junto.

 

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