NOVENA ETAPA VALENCIA – SANTIAGO, a cargo de los Pepes, Pep de L’HORTA
BURGOS-CALZADA DE LOS MOLINOS
Aunque se nos han pegado las sábanas esta mañana, comprobamos con admiración que a todo hay quien gane. Las calles desiertas, los comercios sin abrir, el tráfico escaso, nos desvelan el misterio del tan dulce y concurrido trasnochar…Decididamente, Burgos es una ciudad señorial.
-¡Qué románico más puro tiene esa iglesia!
Comenta Ángel, el cabeza de serie del velocísimo
grupo, volviéndose al de atrás, asegurándose de esta forma una nutrida
escucha…Pero lo que se escuchó fue el crujir de sus huesos entremezclados con
radios, pedales, asfalto y las costillas de su inmediato y absorto seguidor. Y
también se escuchó el infernal griterío del resto de la embalada columna, que
esquiva el paquete como puede.
Lo sacamos del troglodítico bache- donde hasta la
furgoneta hubiera podido camuflarse en caso de ataque aéreo- y comienza el
“equipo médico” a hacer de las suyas: la escandalosa mercromina aplicada en
cantidades industriales, la milagrosa agua oxigenada escanciada sin tasa y la
gasa cruzada de esparadrapo, componen el dantesco sainete, animado por
acalorados bramidos.
-
¿Cuántas
veces he de deciros que mantengáis las distancias? Hay que ser previsores y
evitar accidentes…¿Es que voy a ser el único en cumplir mis propias
instrucciones?
-
¡Sí,sí,…! Tú
mira mucho al románico y no mires la carretera,que ojos que no ven…” morrá que
te pegues”.
De donde se concluye que, a pesar de las modernísimas leyes pedagógicas, el arte con sangre entra.
En Frómista no comimos arroz con acelgas, ni arroz con
pollo, ni arroz con leche, sino arroz con “historia”.
No, no hemos puesto en el caldo los huesos del Cid o
de algún otro malvado de aquellos tiempos, pero hemos utilizado todos los tipos
de combustible descubiertos por la humanidad en su deambular por los siglos de
los siglos. (Amén).
Los primeros minutos trascurren con fuego de leña.
- Esperen, esperen- nos grita una vecina- ahora les traigo mi hornillo de petróleO.
Con esto van a tardar mucho- nos dice otra al rato- tengan mi cocinilla de gas.
- Demasiada olla para tan poco fuego. Vengan a casa y se llevan mi cocina que es más grandota.
Afortunadamente no necesitamos echar mano de la energía nuclear, pues el pobre arroz, cautivo y desarmado, ya está hecho una pasta.
Por desgracia, en tiempos venideros,
de este histórico arroz no se hallará resto alguno, ¡ni un grano!
¡Ah! Y no hay digestión pesada que
valga…el incesante girar de los pedales todo lo tritura. Y tan es así que en
Calzada de los Molinos, meta de hoy,
damos buena cuenta del ligero tentempié preparado por las autoridades en
nuestro honor.
Aprovechando la cercanía del río,
los paladines de la higiene no lo piensan dos veces, y, pretendiendo liberarse
de la grasa y el sudor, se zambullen en sus aguas, de donde emergen negros de
tarquín.
Al salir, son la expectación de los
del pueblo y mudan de color: se tornan rojos… afortunadamente Burgos quedó
atrás…
Al anochecer volvemos a despertar curiosidad.
Jóvenes y viejas, hombres y mujeres, “xiquets i xiquetes” se aglomeran con
interés al borbolleante caldero. A partir de hoy, en muchos hogares ya sabrán
hacer la auténtica paella y no las burdas imitaciones que se exhiben fuera de
nuestra tierra…
Tampoco esta vez sobra nada, claro que
hemos contado con el eficaz refuerzo del equipo municipal: el alcalde, su
señora, el secretario, un concejal y algunos jóvenes, gente toda de buen saque
y mejor corazón. A su cargo corren las bebidas de las que también damos buena
cuenta.
Como la ocasión lo merece, seguimos
la juerga. Montamos en la plaza nuestro gran espectáculo de varietés,
despoblando rápidamente la concurrencia de los rutinarios televisores.
Pep de l’horta
Un mes más
tarde, 10 de julio.
Salimos de
Burgos tras visitar una iglesia modernísima al lado del Seminario. Casi es la
hora exacta. En Villalbilla almuerzo magnífico a base de queso, mermelada, y
leche.
En
Castrogeriz, mientras van mis amigos, confiados en los de verde, por una
carretera muy picada, Angel se distrae mirando las bellas iglesias, el perfil
extraordinario del castillo derruído de Castrogeriz, pilla un bache enorme, se
le sale la tubular, cae y tras él, Juanito Pérez que acaba de cumplir 14 años.
Los dos se hacen daño, pero el segundo más, sin ser nada grave. A la furgoneta
Juanito y mercromina a los dos. Llueca ha evitado la caída por poco. Angel
insiste en la necesidad de no ir
demasiado juntos. Lo siento por el peque del grupo. Le aconsejo al oído que
cuando el Cate contemple el paisaje se retrase unos metros por lo que pueda
pasar.
Comida en
Frómista. Un mecánico ciclista deja las bicis del Cate y Daniel peor que antes.
Los chicos
hacen la comida en un local cedido muy gentilmente por el alcalde. Hay
cansancio y hambre y la preparación de la comida se alarga. Tras la comida
visita a los monumentos especialmente
San Martín de la Calzada. Bellísima iglesia románica. Muchas monjas moradas la
visitan al mismo tiempo que los chicos. Ellas, al enterarse que los folletos
son gratuitos, organizan un asalto impresionante. Los chicos entran con el
carnet de peregrino del Sr.Torre- Marín, pero llegan tarde al “asalto”.
Salen luego
y pasan por Carrión de los Condes. Ha habido otra caída sin consecuencias.
Parece ser que Juan Cardona se ha distraído mirando a la derecha a alguien que
no era una iglesia aunque tuviese algo de monumento artístico.
Carrión de
los Condes, bonito y lleno de comercios. Es sábado por la tarde. Gran
animación.
Tras alguna
visita y nuevo arreglo de bicicletas llegamos con cierto retraso a Calzada de
los Molinos. Un atardecer maravilloso. Gran acogida. Angel la señala con piedra
blanca. Yo pongo esa piedra blanca en el libro de la vida de los habitantes
de este pequeño pueblo. El Sr. Alcalde,
el Sr. Secretario, Isabelino, concejal
y gran joyero, segundo premio en la feria del metal de Valencia, el Sr.Cura.
Nos ofrecen todo. Es maravilloso. Los chicos bajo mi inspiración van a la misa
del pueblo, que concelebran Angel y Luis. El primero dice la homilía. La
iglesia fue antigua sinagoga. Un artesonado de madera lo atestigua. El
evangelio habla del buen samaritano. Los chicos participan. Después de la misa
se hace una gran paella. Todos, chicos y gente del pueblo, participan en
preparar lo necesario, alcachofas, etc… Hay reunión en torno a la paella que
sale buena. La cena magnífica. Vino y refrescos por cuenta del Ayuntamiento.
Los antes mencionados, fuerzas vivas y algunos jóvenes en representación del
pueblo, cenan con los míos. Hay gran cordialidad. Después se organiza una
fiesta simpática. Pepe se luce haciendo el payaso, José Martínez, Daniel Tormo,
Paco Soria, José Estela y otros le ayudan a
perfección. Hasta las viejas cantan y gesticulan. Hay una gran
cordialidad en todos. Son dos comunidades cristianas que se han encontrado
profundamente. Vamos a dormir tarde. Los chicos beben leche natural, de vaca,
sin agua de ninguna clase. Beben hasta hartarse. Y qué buena es. Yo, ángel
tuyo, Señor, confieso que no me hace ilusión tomar leche de bote, pero esta
leche de vaca me encantaría probarla…y no puedo por ser ángel. Otra vez,
confieso, Señor, tener envidia –poca- de los hombres…Claro que con lo que sudan
bien se lo merecen.
CALZADA DE
LOS MOLINOS, ya nunca podré olvidar/ tus gentes buenas, tu plaza/ tu iglesita y tu cantar./ Tu
secretario, tu alcalde/ Isabelino, el rezar/ de tus gentes apiñadas,/ junto al
cura en el altar,/ hay vacas, leche espumosa,/ hay joyas y verdear/ de aguas
tranquilas que fueron/ alma para el buen rodar/ de mil molinos antiguos/ que ya
no pude admirar./ Muy cerca Carrión de los Condes:/ no lo quieras envidiar/
porque, Calzada, tus gentes/ tienen muy claro mirar.
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