viernes, 30 de octubre de 2020

NOVENA ETAPA VALENCIA - SANTIAGO

 NOVENA ETAPA VALENCIA – SANTIAGO, a cargo de los Pepes, Pep de L’HORTA

BURGOS-CALZADA DE LOS MOLINOS

Aunque se nos han pegado las sábanas esta mañana, comprobamos con admiración que a todo hay quien gane. Las calles desiertas, los comercios sin abrir, el tráfico escaso, nos desvelan el misterio del tan dulce y concurrido trasnochar…Decididamente, Burgos es una ciudad señorial.

-¡Qué románico más puro tiene esa iglesia!

Comenta Ángel, el cabeza de serie del velocísimo grupo, volviéndose al de atrás, asegurándose de esta forma una nutrida escucha…Pero lo que se escuchó fue el crujir de sus huesos entremezclados con radios, pedales, asfalto y las costillas de su inmediato y absorto seguidor. Y también se escuchó el infernal griterío del resto de la embalada columna, que esquiva el paquete como puede.

Lo sacamos del troglodítico bache- donde hasta la furgoneta hubiera podido camuflarse en caso de ataque aéreo- y comienza el “equipo médico” a hacer de las suyas: la escandalosa mercromina aplicada en cantidades industriales, la milagrosa agua oxigenada escanciada sin tasa y la gasa cruzada de esparadrapo, componen el dantesco sainete, animado por acalorados bramidos.

-         ¿Cuántas veces he de deciros que mantengáis las distancias? Hay que ser previsores y evitar accidentes…¿Es que voy a ser el único en cumplir mis propias instrucciones?

-         ¡Sí,sí,…! Tú mira mucho al románico y no mires la carretera,que ojos que no ven…” morrá que te pegues”.

De donde se concluye que, a pesar de las modernísimas leyes pedagógicas, el arte con sangre entra.

En Frómista no comimos arroz con acelgas, ni arroz con pollo, ni arroz con leche, sino arroz con “historia”.

No, no hemos puesto en el caldo los huesos del Cid o de algún otro malvado de aquellos tiempos, pero hemos utilizado todos los tipos de combustible descubiertos por la humanidad en su deambular por los siglos de los siglos. (Amén).

Los primeros minutos trascurren con fuego de leña.

-         Esperen, esperen- nos grita una vecina- ahora les traigo mi hornillo de petróleO.

Con esto van a tardar mucho- nos dice otra al rato- tengan mi cocinilla de gas.

- Demasiada olla para tan poco fuego. Vengan a casa y se llevan mi cocina que es más grandota.

Afortunadamente no necesitamos echar mano de la energía nuclear, pues el pobre arroz, cautivo y desarmado, ya está hecho una pasta.

Por desgracia, en tiempos venideros, de este histórico arroz no se hallará resto alguno, ¡ni un grano!

¡Ah! Y no hay digestión pesada que valga…el incesante girar de los pedales todo lo tritura. Y tan es así que en Calzada de los Molinos, meta de hoy,  damos buena cuenta del ligero tentempié preparado por las autoridades en nuestro honor.

Aprovechando la cercanía del río, los paladines de la higiene no lo piensan dos veces, y, pretendiendo liberarse de la grasa y el sudor, se zambullen en sus aguas, de donde emergen negros de tarquín.

Al salir, son la expectación de los del pueblo y mudan de color: se tornan rojos… afortunadamente Burgos quedó atrás…

 Al anochecer volvemos a despertar curiosidad. Jóvenes y viejas, hombres y mujeres, “xiquets i xiquetes” se aglomeran con interés al borbolleante caldero. A partir de hoy, en muchos hogares ya sabrán hacer la auténtica paella y no las burdas imitaciones que se exhiben fuera de nuestra tierra…

Tampoco esta vez sobra nada, claro que hemos contado con el eficaz refuerzo del equipo municipal: el alcalde, su señora, el secretario, un concejal y algunos jóvenes, gente toda de buen saque y mejor corazón. A su cargo corren las bebidas de las que también damos buena cuenta.

Como la ocasión lo merece, seguimos la juerga. Montamos en la plaza nuestro gran espectáculo de varietés, despoblando rápidamente la concurrencia de los rutinarios televisores.

                                                                                      Pep de l’horta

 

 CRÓNICA DE LA NOVENA ETAPA a cargo del Ángel de la guarda (El ángel narra la 8 etapa, 10 de julio).

Un mes más tarde, 10 de julio.

Salimos de Burgos tras visitar una iglesia modernísima al lado del Seminario. Casi es la hora exacta. En Villalbilla almuerzo magnífico a base de queso, mermelada, y leche.

En Castrogeriz, mientras van mis amigos, confiados en los de verde, por una carretera muy picada, Angel se distrae mirando las bellas iglesias, el perfil extraordinario del castillo derruído de Castrogeriz, pilla un bache enorme, se le sale la tubular, cae y tras él, Juanito Pérez que acaba de cumplir 14 años. Los dos se hacen daño, pero el segundo más, sin ser nada grave. A la furgoneta Juanito y mercromina a los dos. Llueca ha evitado la caída por poco. Angel insiste en la  necesidad de no ir demasiado juntos. Lo siento por el peque del grupo. Le aconsejo al oído que cuando el Cate contemple el paisaje se retrase unos metros por lo que pueda pasar.

Comida en Frómista. Un mecánico ciclista deja las bicis del Cate y Daniel peor que antes.

Los chicos hacen la comida en un local cedido muy gentilmente por el alcalde. Hay cansancio y hambre y la preparación de la comida se alarga. Tras la comida visita a los  monumentos especialmente San Martín de la Calzada. Bellísima iglesia románica. Muchas monjas moradas la visitan al mismo tiempo que los chicos. Ellas, al enterarse que los folletos son gratuitos, organizan un asalto impresionante. Los chicos entran con el carnet de peregrino del Sr.Torre- Marín, pero llegan tarde al “asalto”.

Salen luego y pasan por Carrión de los Condes. Ha habido otra caída sin consecuencias. Parece ser que Juan Cardona se ha distraído mirando a la derecha a alguien que no era una iglesia aunque tuviese algo de monumento artístico.

Carrión de los Condes, bonito y lleno de comercios. Es sábado por la tarde. Gran animación.

Tras alguna visita y nuevo arreglo de bicicletas llegamos con cierto retraso a Calzada de los Molinos. Un atardecer maravilloso. Gran acogida. Angel la señala con piedra blanca. Yo pongo esa piedra blanca en el libro de la vida de los habitantes de  este pequeño pueblo. El Sr. Alcalde, el Sr. Secretario,   Isabelino, concejal y gran joyero, segundo premio en la feria del metal de Valencia, el Sr.Cura. Nos ofrecen todo. Es maravilloso. Los chicos bajo mi inspiración van a la misa del pueblo, que concelebran Angel y Luis. El primero dice la homilía. La iglesia fue antigua sinagoga. Un artesonado de madera lo atestigua. El evangelio habla del buen samaritano. Los chicos participan. Después de la misa se hace una gran paella. Todos, chicos y gente del pueblo, participan en preparar lo necesario, alcachofas, etc… Hay reunión en torno a la paella que sale buena. La cena magnífica. Vino y refrescos por cuenta del Ayuntamiento. Los antes mencionados, fuerzas vivas y algunos jóvenes en representación del pueblo, cenan con los míos. Hay gran cordialidad. Después se organiza una fiesta simpática. Pepe se luce haciendo el payaso, José Martínez, Daniel Tormo, Paco Soria, José Estela y otros le ayudan a  perfección. Hasta las viejas cantan y gesticulan. Hay una gran cordialidad en todos. Son dos comunidades cristianas que se han encontrado profundamente. Vamos a dormir tarde. Los chicos beben leche natural, de vaca, sin agua de ninguna clase. Beben hasta hartarse. Y qué buena es. Yo, ángel tuyo, Señor, confieso que no me hace ilusión tomar leche de bote, pero esta leche de vaca me encantaría probarla…y no puedo por ser ángel. Otra vez, confieso, Señor, tener envidia –poca- de los hombres…Claro que con lo que sudan bien se lo merecen.

CALZADA DE LOS MOLINOS, ya nunca podré olvidar/ tus gentes buenas,  tu plaza/ tu iglesita y tu cantar./ Tu secretario, tu alcalde/ Isabelino, el rezar/ de tus gentes apiñadas,/ junto al cura en el altar,/ hay vacas, leche espumosa,/ hay joyas y verdear/ de aguas tranquilas que fueron/ alma para el buen rodar/ de mil molinos antiguos/ que ya no pude admirar./ Muy cerca Carrión de los Condes:/ no lo quieras envidiar/ porque, Calzada, tus gentes/ tienen muy claro mirar.

 

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